
Ayer leí un cuento muy chulo de Guy de Maupassant acerca de una Madame que regenta un lupanar y se va con su pupilas a la primera comunión de su sobrina en un pueblecito de Normandía. Y me acordé de cierta ocasión en la que yo estuve tocando en un pueblecito de Alicante. No tenía baño en la habitación y me fui a duchar al pasillo. Cuando regresé a la habitación me encontré con que me había quedado encerrado fuera con las llaves dentro. La cerradura tenía manilla y no pensé que fuera de esas que se cerraban automáticamente. Bajé a buscar ayuda en recepción. No había recepción. Hice memoria y caí en la cuenta de que me habían dado las llaves la tarde anterior y que cuando llegué de madrugada no me había fijado en tanto detalle. Ahí estaba yo, en calzoncillos camiseta y chanclas con una toalla y un neceser en las mano. Empecé a dar voces por los pasillos como alma en pena y llamar a las habitaciones. Nadie. Me asomo a la calle y veo que los del bar de al lado tienen la persiana medio echada. Asomo la cabeza y veo una familia vestida de domingo. "¿Disculpen, son del hotel?" "Sí, somos nosotros". "Es que me he quedado encerrado fuera." "Pues estás de suerte que estemos de comunión, porque los domingos nunca venimos al restaurante".
Al final hubo que desmontar la cerradura porque las llaves estaban puestas por dentro.
Supongo que la familia llegó a tiempo de sobra para la comunión y se habrán partido el culo de el tío ese que se encontraron en calzones.
Las entradas para el concierto del miércoles están agotadas, para las del viernes no habrá problema.
Y una serie cómica con muy buena pinta. Los vídeos de youtube en realidad se hacen en Hollywood.