
Estos días atrás estuve releyendo "La rebelión de las masas", un artículo donde Ortega habla del, por entonces, nuevo prestigio social de "los científicos", término que incluye a médicos, ingenieros, investigadores, etc. Ortega critica que ese prestigio profesional presuponga que sus opiniones políticas tengan mayor validez. O, en última instancia, que la capacidad intelectual esté asociada a una capacidad moral o de juicio.
Ayer leía el artículo sobre el seductor de internet, y me hizo gracia comprobar que el mecanismo sigue funcionando como un reloj. Al presentarse como catedrático de física, superaba un montón de defensas psicológicas. Otra muestra del Mito de la Cultura.
Pues pa que veas.