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lunes, junio 07, 2010

Dos científicos.



Estos días atrás estuve releyendo "La rebelión de las masas", un artículo donde Ortega habla del, por entonces, nuevo prestigio social de "los científicos", término que incluye a médicos, ingenieros, investigadores, etc. Ortega critica que ese prestigio profesional presuponga que sus opiniones políticas tengan mayor validez. O, en última instancia, que la capacidad intelectual esté asociada a una capacidad moral o de juicio.

Ayer leía el artículo sobre el seductor de internet, y me hizo gracia comprobar que el mecanismo sigue funcionando como un reloj. Al presentarse como catedrático de física, superaba un montón de defensas psicológicas. Otra muestra del Mito de la Cultura.

Pues pa que veas.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Conclusión: las tías somos idiotas
porque nos dejamos siempre seducir por cosas así, en vez de buscar un buen paquete.

Francisconixon dijo...

No hablaba de eso

Anónimo dijo...

El fenomeno se sigue dando.. solo que ahora las opiniones mas validas parecen las de los "artistas" y las de los asistentes a tertulias televisivas. El dia que se les empiece a preguntar por politica a los futbolistas, seran ellos los que determinen los resultados de las elecciones..todos somos un poco borregos (hombres y mujeres).

Mylodon Darwinii Listai dijo...

La misma predisposición -que me pone enferma- la hay para con los guapos.
A ellos también se les presupone más juicio moral, más inteligencia, más todo...

Amor dijo...

Lo de las defensas psicológicas con los artistas va por barrios. A cada tribu, su gurú, y llama la atención con qué cara se miran unos a otros cuando un foráneo suelta eso de :"Lo dijo fulano, que es cantante/actor"

Lo de los guapos no pasa! (o si?)

Chema dijo...

Es cuestión de selección natural.
Por eso te gusta más una tía buena y si puede ser, lista y con dinero.
Son las reglas del juego.

Edu Galán dijo...

La historia es extraordinaria y, como ando muy embadurnao con "Seinfeld", George Constanza utiliza esa técnica (perfecta referencia al "Mito de la cultura") en el capítulo "El biólogo marino": siguiendo una mentira de Seinfeld, se hace pasar por un biólogo marino para ligar con una ex-compañera que no le hacía ni puto caso en el instituto (ay, la venganza...).
Este diálogo es revelador:
Jerry: I did it for you.
George: Yeah, but what did you have to tell her that for? You put me in a very difficult position, Marine Biologist! I'm very uncomfortable with this whole thing.
Jerry: You know with all do respect I would think it's right up your alley.
(...)
George: Why couldn't you have made me an architect? You know I always
wanted to pretend that I was an architect.
Como dice Constanza, "no es mentira si te la crees".