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miércoles, febrero 23, 2011
La ley Sinde y el resentimiento
Me han pedido un texto sobre la ley Sinde en la revista Interactiva. Os lo dejo aquí a modo de adelanto.
LA LEY SINDE Y EL RESENTIMIENTO
Una frase atribuida a Aristóteles es la de “dime dónde cultivas tu huerto y anticiparé tus argumentos”, o dicho por un marxista, “dime cuáles son tus intereses económicos y te diré cuál es tu moral”. En todo este asunto de la ley Sinde creo que los argumentos morales y económicos están entremezclados de tal forma que cuando uno habla de una cosa el otro habla de la otra, cada cual llevando el agua a su molino.
Yo soy de los que se descargan (en sentido amplio) cosas y que piensa que está mal hacerlo. No digo que sea ilegal, digo que está mal. Los hay que piensan que es un acto indiferente, o incluso que está muy bien hacerlo. Y pienso que está mal, al margen de lo que digan los jueces, porque me consta que los propietarios de las obras, muchos de ellos, no quieren que lo haga. Esta reflexión, que me parece de sentido común, se la he escuchado a muy poca gente. Bueno, sí, y la respuesta es “tienes razón, pero me importa una mierda.”
Mi sensación es que en general todo el mundo tiene la conciencia culpable y habla pro domo sua. Por un lado los propietarios quieren que intervenga la policía. Por otro, los descargadores pretenden redefinir los derechos de propiedad unilateralmente. La verdad es muy sencilla: la tecnología ha creado una realidad en la que los derechos de propiedad sobre ciertos bienes no pueden ser defendidos. Eso los convierte en papel mojado.
No sé hasta qué punto una ley puede hacer valer esos derechos, que en mi opinión siguen existiendo, pero son inoperantes. Tal vez en el futuro se invente otra tecnología que permita trazar los recorridos de las obras, pero por lo que sé es casi imposible. Cualquier código puede romperse. Creo que en el fondo lo único que busca la ley Sinde es el reconocimiento explícito de esos derechos de propiedad cuestionados, para que si llega ese momento en que se puedan proteger con alguna tecnología inaudita, los propietarios tengan algo a que agarrarse. Es decir, preservar esos derechos, aunque sea de forma testimonial, para que no desparezcan, a la espera de tiempos mejores.
La industria de contenidos durante muchos años ha disfrutado de una situación de privilegio que le ha llevado a maltratar a público y artistas. Por otra parte, los artistas son admirados, pero en igual proporción, envidiados. Todo ello ha causado mucho resentimiento acumulado en el público que ha salido a flote gracias a internet. Hay cierta sensación de venganza. Lo resume la frase “que se busquen un trabajo de verdad”. Lo paradójico, como decía Hannah Arendt, es que seguramente los artistas son los únicos trabajadores de verdad que quedan en esta sociedad, es decir, que se apropian de su trabajo. Hasta ahora.
Es trabajo de los artistas volver a conectar con el público. Es trabajo de la industria encontrar un modelo de negocio o desaparecer. Y es trabajo de la sociedad decidir si quiere que existan artistas. Y afrontar las respuestas con madurez, en un sentido u otro, nos gusten o no.
Tuve un profesor de derecho civil, un cura, de los pocos profesores buenos que tuve, que para explicarnos el principio de legalidad nos puso el siguiente ejemplo: “Dos agricultores tuvieron una disputa por los límites de unos terrenos. Tras darle vueltas al asunto, decidieron ir a pedir consejo al más viejo del pueblo sobre lo que tenían que hacer. Le contaron el problema, y después de reflexionar un rato, mientras se liaba un cigarrillo, el viejo contestó: ‘Ya sé lo que hay que hacer. Hay que hacer lo que diga la ley’.”
Tenemos un conflicto entre propietarios y usuarios, en el que los usuarios llevan las de ganar. Yo no sé cuál es la solución más justa, tal vez ninguna. Tal vez, por una vez, haya que hacer lo que diga la ley. No lo sé, la verdad. No lo sé. Lo que sí sé es que no se puede obtener algo a cambio de nada.
martes, enero 25, 2011
El Camino del Acero
Os dejo el Butano de esta semana.
Me insisten en el tema de que con la entrada del jueves se puede entrar al concierto del viernes.
No iba a escribir más del tema de la Ley Sinde, pero sólo una pequeña reflexión a raíz de la dimisión de Álex de la Iglesia: Para cualquier artista es un suicida hablar de estos temas, ya que a diferencia de otros trabajos el suyo tiene un elemento aspiracional, y nadie simpatiza con un pedigüeño.
Mi postura ya la sabéis, creo que los propietarios del copyright desde un punto de vista moral tienen sus razones, pero también que es inútil luchar contra una situación de hecho que ha transformado esos derechos en papel mojado. No tiene sentido perseguirlo, mejor intentar aprovecharse de ello.
Sólo una cosa: La frase "que los músicos se ganen la vida con los conciertos" parece olvidar que Strawberry Fields no sale de un concierto. A mí no me gusta ni el dinero, ni la fama, ni las groupies, ni las drogas, ni ná de ná. A mí lo que me gusta son las canciones.
Ars longa, vita brevis, no significa "el arte es mucho y el tiempo es poco", significa, "la vida pasa y el arte permanece". Y lo que permanece es la grabación.
Me insisten en el tema de que con la entrada del jueves se puede entrar al concierto del viernes.
No iba a escribir más del tema de la Ley Sinde, pero sólo una pequeña reflexión a raíz de la dimisión de Álex de la Iglesia: Para cualquier artista es un suicida hablar de estos temas, ya que a diferencia de otros trabajos el suyo tiene un elemento aspiracional, y nadie simpatiza con un pedigüeño.
Mi postura ya la sabéis, creo que los propietarios del copyright desde un punto de vista moral tienen sus razones, pero también que es inútil luchar contra una situación de hecho que ha transformado esos derechos en papel mojado. No tiene sentido perseguirlo, mejor intentar aprovecharse de ello.
Sólo una cosa: La frase "que los músicos se ganen la vida con los conciertos" parece olvidar que Strawberry Fields no sale de un concierto. A mí no me gusta ni el dinero, ni la fama, ni las groupies, ni las drogas, ni ná de ná. A mí lo que me gusta son las canciones.
Ars longa, vita brevis, no significa "el arte es mucho y el tiempo es poco", significa, "la vida pasa y el arte permanece". Y lo que permanece es la grabación.
jueves, enero 13, 2011
La cena del miedo.
Artículo de Amador Fernández-Savater sobre la Ley Sinde.
Actualización 14/01/2010. "El tesoro pirata de la red"
Actualización 14/01/2010. "El tesoro pirata de la red"
lunes, diciembre 27, 2010
Buenas
Esta semana estaré de vacaciones, también en el blog.
Os dejo un enlace al blog de Nacho Vigalondo, donde plantea cosas interesantes sobre la ley Sinde.
Una respuesta: Spotify, que yo sepa, de momento no es rentable. No se hace premium ni el tato. Además los iTunes están que trinan. Ni siquiera sé si Youtube o Facebook son rentables. Detrás de muchos "nuevos modelos de negocio" lo que hay es un viejo fondo de inversión. A ver lo que dura.
Feliz Navidad para todo el mundo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Actualización: Os dejo otro enlace con la postura de Enrique Dans.
Os dejo un enlace al blog de Nacho Vigalondo, donde plantea cosas interesantes sobre la ley Sinde.
Una respuesta: Spotify, que yo sepa, de momento no es rentable. No se hace premium ni el tato. Además los iTunes están que trinan. Ni siquiera sé si Youtube o Facebook son rentables. Detrás de muchos "nuevos modelos de negocio" lo que hay es un viejo fondo de inversión. A ver lo que dura.
Feliz Navidad para todo el mundo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Actualización: Os dejo otro enlace con la postura de Enrique Dans.
miércoles, diciembre 22, 2010
...A hablar de mi libro.
En estos días de ley Sinde y Lotería (ambas cosas relacionadas con la idea de que se puede obterner algo a cambio de nada) y mientras escucho las premezclas del disco con Ramón, unos pensamientos:
- Internet es lo mejor que le ha pasado a la música en mucho tiempo.
- Los intentos legales de sacar un producto del mercado suelen terminar con la creación de un mercado negro.
- Una vez creada una tecnología no se puede descrear.
- Al margen de su calificación legal, si alguien no quiere que copies su obra y lo haces, lo haces sin su consentimiento. En este punto creo que hay cierta disonancia cognitiva. Por ejemplo, un amigo que trabaja en una importante revista le planteaba a unos jóvenes redactores que defendían el acceso libre al copyright (con o sin consentimiento del propietario) qué pasaría si todo el mundo se descargara la revista y nadie la comprara. Respuesta: "No es lo mismo".
A lo que voy. En septiembre vamos a sacar un disco. El que decida comprárselo que sepa que está marcando la diferencia entre que eso exista o no.
ACTUALIZACIÓN. En este post no pretendía nada más que llamar la atención sobre el hecho de que para que existan los libros, los videojuegos, la música, las películas, etc., se necesita tiempo, que en última instancia es dinero (el tiempo es oro). Por ejemplo, en mi disco anterior tuve mucho menos tiempo para hacer las canciones que en este, con el resultado de que ahora son mejores. Pero por no escurrir el bulto, diré lo que pienso sobre la ley. Creo que actualmente existe un conflicto de intereses entre los poseedores de derechos y los usuarios de internet (esto no es tampoco así, pero por simplificar, si no no terminaríamos nunca). En cualquier caso hay un conflicto. Cuando hay un conflicto, se pueden hacer dos cosas, o liarse a bofetadas o cumplir la ley. En este caso parece ser que hay un vacío legal, ya que la ley siempre va por detrás de la sociedad. Tampoco sé si con las leyes actuales se podría resolver el conflicto, lo cual sería darle la responsabilidad a los jueces, pero eso sería otra larga discusión.
Resumiendo. Yo creo que sí se necesita una ley que regule el conflicto existente. Pero al hablar de una ley restrictiva de derechos, y con largo alcance, debe ser tramitada con las mayores garantías posibles, tanto de fondo como de procedimiento. Eso excluye posibilidad de cerrar una web mediante procedimiento administrativo, tramitación mediante procedimiento de urgencia, negociaciones secretas con otros gobiernos, partidos, grupos de presión, etc.
Y luego cada uno que haga lo que le dé la gana, porque en el fondo es un problema moral. ¿Debo pagar por esto o no? ¿Quiero apoyarlo o no? Las canciones gratis siempre van a estar ahí.
- Internet es lo mejor que le ha pasado a la música en mucho tiempo.
- Los intentos legales de sacar un producto del mercado suelen terminar con la creación de un mercado negro.
- Una vez creada una tecnología no se puede descrear.
- Al margen de su calificación legal, si alguien no quiere que copies su obra y lo haces, lo haces sin su consentimiento. En este punto creo que hay cierta disonancia cognitiva. Por ejemplo, un amigo que trabaja en una importante revista le planteaba a unos jóvenes redactores que defendían el acceso libre al copyright (con o sin consentimiento del propietario) qué pasaría si todo el mundo se descargara la revista y nadie la comprara. Respuesta: "No es lo mismo".
A lo que voy. En septiembre vamos a sacar un disco. El que decida comprárselo que sepa que está marcando la diferencia entre que eso exista o no.
ACTUALIZACIÓN. En este post no pretendía nada más que llamar la atención sobre el hecho de que para que existan los libros, los videojuegos, la música, las películas, etc., se necesita tiempo, que en última instancia es dinero (el tiempo es oro). Por ejemplo, en mi disco anterior tuve mucho menos tiempo para hacer las canciones que en este, con el resultado de que ahora son mejores. Pero por no escurrir el bulto, diré lo que pienso sobre la ley. Creo que actualmente existe un conflicto de intereses entre los poseedores de derechos y los usuarios de internet (esto no es tampoco así, pero por simplificar, si no no terminaríamos nunca). En cualquier caso hay un conflicto. Cuando hay un conflicto, se pueden hacer dos cosas, o liarse a bofetadas o cumplir la ley. En este caso parece ser que hay un vacío legal, ya que la ley siempre va por detrás de la sociedad. Tampoco sé si con las leyes actuales se podría resolver el conflicto, lo cual sería darle la responsabilidad a los jueces, pero eso sería otra larga discusión.
Resumiendo. Yo creo que sí se necesita una ley que regule el conflicto existente. Pero al hablar de una ley restrictiva de derechos, y con largo alcance, debe ser tramitada con las mayores garantías posibles, tanto de fondo como de procedimiento. Eso excluye posibilidad de cerrar una web mediante procedimiento administrativo, tramitación mediante procedimiento de urgencia, negociaciones secretas con otros gobiernos, partidos, grupos de presión, etc.
Y luego cada uno que haga lo que le dé la gana, porque en el fondo es un problema moral. ¿Debo pagar por esto o no? ¿Quiero apoyarlo o no? Las canciones gratis siempre van a estar ahí.
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